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Bolivia: Descentralización y calidad de la educación

María Cristina Mejía

La descentralización política que se inició en 1994 en Bolivia transfirió competencias en materia de educación al nivel municipal y contribuyó, juntamente con la reforma educativa, al desarrollo del sector. Los indicadores cuantitativos mejoraron notablemente, así Bolivia alcanzó una cobertura neta en el nivel primario del 97 por ciento y del 60 por ciento en el nivel secundario. Sin embargo, no se puede decir lo mismo respecto al avance en la calidad de la educación boliviana. Entre otros factores, las ambigüedades y superposición de competencias entre los diferentes niveles de gobierno siguen afectando día a día la calidad de la educación de manera dramática.

A pesar del proceso de reforma educativa que renovó los materiales educativos para los dos primeros ciclos de educación primaria y asignó personal técnico a cada municipio, la brecha entre la calidad de la educación pública y privada, y entre la urbana y rural, no ha cambiado substancialmente. La población pobre tanto urbana como rural asiste a las escuelas públicas, que en áreas rurales alejadas son particularmente débiles porque, además de las limitaciones estructurales, pocos maestros graduados aceptan trabajar en ellas y la provisión de insumos educativos es deficiente.

Además, las mejoras en el nivel primario han quedado truncas debido a que la reforma del nivel secundario permanece a nivel de proyecto. Como resultado de este sistema, el bachiller que desee ingresar en la universidad debe tomar un curso pre-universitario que le ayude a mejorar su nivel de conocimientos. De los estudiantes que logran ingresar a las universidades, sólo alrededor del 20 por ciento se gradúan, lo cual muestra un 80 por ciento de fracaso académico al nivel universitario.

En estos días de cambio en Bolivia, en que las leyes, los decretos, las leyes cortas, las medidas y las resoluciones gubernamentales son procesados con inusual celeridad, la Ley de Autonomías constituye una esperanza, pero también un riesgo, para la educación de las próximas generaciones. La Ley de Autonomías podría ser la oportunidad para brindar una educación de calidad, si permite una gestión educativa a cargo de instituciones menos lejanas que el nivel central y da autoridad y poder de decisión a las autoridades locales y departamentales. Para garantizar a las futuras generaciones una educación de calidad, se requiere autoridades locales y departamentales que administren los sistemas de supervisión, información, formación inicial de maestros, seguimiento y evaluación, con adecuación a la realidad local y departamental, a su pluralidad, a su idiosincrasia y a sus planes de desarrollo, en el marco de las políticas y normas nacionales.

Hasta ahora, el Ministerio de Educación ejerce su autoridad mediante nueve unidades desconcentradas que corresponden a los departamentos, los Servicios Departamentales de Educación (SEDUCAs). Los SEDUCAs tienen una serie de responsabilidades cotidianas en la administración escolar, sobre todo en cuanto al personal y a la información educativa departamental que es transmitida al nivel central para su tratamiento y difusión. Los maestros son pagados por el Ministerio de Educación y los niveles departamental y municipal no tienen mayor autoridad sobre ellos.

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La participación de los Gobiernos Departamentales (antiguas Prefecturas) ha sido, hasta ahora, poco relevante debido a que la descentralización iniciada en 1994 incentivó principalmente la relación entre el nivel nacional y el municipal. Aunque la reforma educativa de 1994 transfirió varias competencias a las Prefecturas como la selección y nombramiento del personal a nivel departamental y municipal, pero de hecho el Ministerio de Educación aún convoca y selecciona a todo el personal. Esto se debió, inicialmente, a la debilidad técnica de los Gobiernos Departamentales, pero también a la falta de decisión del Ministerio para delegar las competencias establecidas por ley. También, hay que mencionarlo, durante varios años las Prefecturas no hicieron esfuerzo por asumir las competencias que les estaban asignadas.

Las ambigüedades y superposición de competencias entre los niveles central, departamental y municipal están afectando día a día la eficiencia en la gestión local de la educación. Por ejemplo, a nivel municipal el director distrital, responsable de administrar las escuelas de su distrito, depende del Ministerio de Educación, y el Alcalde, responsable de suministrar la infraestructura y los insumos, es una autoridad electa por voto popular. Esta situación suele generar una falta de coordinación debido a que ni el Gobierno Departamental ni el Alcalde tienen autoridad sobre el director distrital o cualquier otro funcionario del sector educación, lo cual puede reducir la provisión de insumos educativos a las escuelas, o su retraso, o resultar en un débil apoyo al ejercicio de funciones del director distrital, entre otros perjuicios que afectan la calidad de la educación. A nivel departamental también hay problemas, al punto de que actualmente en Santa Cruz existen dos Direcciones Departamentales de Educación, una que depende del Ministerio de Educación y la otra del Gobierno Departamental.

La Ley de Autonomías se convierte hoy en día en una esperanza para mejorar la calidad de la educación en Bolivia. Por el momento, el proyecto de Ley Marco de Autonomías, que se encuentra en proceso de revisión, propone para el nivel central del Estado prácticamente todas las competencias ejercidas hasta ahora. Pero seguramente la revisión de la misma a la luz de la necesidad urgente de mejorar el servicio educativo permitirá depurar la asignación de competencias transfiriendo, sobre todo, las que corresponden a la gestión educativa, a los niveles subnacionales. Estos últimos, hasta ahora, son simples proveedores de infraestructura e insumos. Millones de niños y niñas tendrán un mejor futuro si en este proceso se prioriza la calidad de la educación por encima del interés político.blue square

Maria C. Mejía es especialista en educación y desarrollo humano. Como servidora pública ocupó varios cargos incluyendo el de Ministra de Educación. La autora puede ser contactada en maria.educ.consulting@gmail.com.


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