Welcome to the FOCAL archive

The Canadian Foundation for the Americas (FOCAL) is no longer in operation. This website documents FOCAL's activities and accomplishments throughout its existence. Thank you for your interest in the work of FOCAL.

Una nueva era de migración temporal mexicana en Canadá

Ofelia Becerril Quintana

El crecimiento del programa no está beneficiando a los trabajadores temporales.

La reunión de abril de 2011 entre los gobiernos de México y Canadá —que culminó con la firma de un nuevo memorándum, la aprobación de modificaciones a las normas migratorias, y  el diseño del Plan de Acción Conjunto— ha reabierto la discusión sobre las bases del acuerdo bilateral y el futuro de la movilidad laboral temporal de migrantes mexicanos hacia Canadá.

En 2010 trabajaron en el marco del Programa para Trabajadores Agrícolas Estacionales (SAWP, por sus siglas en inglés) 15,809 trabajadores mexicanos, en comparación con 203 en 1974. Sin embargo, con los desplazamientos recientes de trabajadores temporales a través del Proyecto Piloto para Ocupaciones que Requieren Menores Niveles de Formación (NOC C y D), es evidente que las condiciones de trabajo se han deteriorado aún más, el empleo temporal es cada vez más precario, las políticas de migración y empleo temporal están en proceso de desregulación, y se han diversificado los desplazamientos según género, grupos étnicos, clase y estatus migratorio.

Figura 1: Número de migrantes mexicanos del SAWP, 1974-2010
Becerril_graph_1
Fuente: Secretaría del Trabajo y Previsión Social, México

En su fase actual el SAWP presenta un vertiginoso dinamismo, al incrementarse el número tanto de migrantes mexicanos y caribeños como de empleadores (2,000 aproximadamente) que participan en el programa. Para el caso mexicano, la demanda de empleo se ha expandido en nueve provincias canadienses y el reclutamiento de trabajadores tiene lugar en todos los estados de México. Hoy la contratación laboral se reparte principalmente en tres provincias (53 por ciento en Ontario, 20 por ciento en Quebec y 19 por ciento en Columbia Británica). A diferencia de hace casi cuatro décadas, los migrantes mexicanos se emplean en un mayor número de procesos productivos, cuentan con amplias trayectorias laborales, cumplen contratos de trabajo de más tiempo, constituyen un grupo de trabajadores estable y se distribuyen de manera más extensa en la geografía rural de Canadá. Los migrantes, tanto hombres como mujeres, provienen principalmente del Estado de México (18 por ciento), Tlaxcala (13 por ciento), Veracruz y Puebla (7 por ciento), y Guanajuato y Michoacán (6 por ciento).

Si bien las trabajadoras migrantes constituyen sólo un cuatro por ciento del total de los trabajadores del programa, también es posible observar una tendencia creciente y constante de empleo femenino mexicano en la agricultura canadiense. En 2010, 609 trabajadoras mexicanas fueron contratadas en el marco del SAWP, en comparación con las 37 incluidas por primera vez en el programa en 1989. Mientras los hombres están dispersos en nueve provincias, la mayor inserción laboral de mujeres se da en la región de Niágara y el área de Leamington, en Ontario. No obstante ni en la literatura ni en la agenda política ha sido atendida de manera suficiente la problemática específica de las trabajadoras mexicanas. Gran parte de los trabajadores son casados en tanto que las trabajadoras son madres solteras, mujeres divorciadas, separadas o viudas, incluso con hijos pequeños. El género, entendido como un sistema social, moldea los patrones, procesos y experiencias de migración tanto de hombres como de mujeres, como sostiene Pierrette Hondagneu-Sotelo en su artículo publicado en 2008. Por ello es importante considerar las implicaciones que tiene el hecho de que los trabajadores dejen a sus hijos con sus esposas mientras que las trabajadoras los dejan con la abuela, la hermana o la hija mayor. El número y edad de los hijos tiene repercusiones en los arreglos y compromisos que los migrantes de ambos sexos y sus grupos domésticos tienen que hacer para reorganizar su vida durante su ausencia, pero para las mujeres es más difícil porque la decisión de migrar depende de la negociación que hagan con algún familiar para dejar resuelto quién desempeñará las funciones de cuidado de los hijos y trabajo doméstico mientras que ellas están en Canadá. Las cambiantes posiciones generacionales también han realineado tanto la vida diaria de los migrantes mexicanos como el mercado laboral en Canadá; hoy en algunos casos, ya están participando en el programa dos generaciones de trabajadores, el padre y el hijo, la madre y la hija.

Figura 2: Incremento/Decremento de participación en el SAWP por género (%)
Becerril_graph_2_SP
Fuente: Secretaría del Trabajo y Previsión Social, México

Por otra parte, el Proyecto Piloto NOC C y D funciona desde 2004 como un permiso de trabajo otorgado por el gobierno federal canadiense que permite al migrante mexicano trabajar para empleadores autorizados que requieren mano de obra de baja cualificación en la industria de la agricultura, la construcción, la manufactura y los servicios. Mediante este mecanismo, el gobierno de Canadá legaliza y regula una acción de empleo que ya estaban llevando a cabo varias empresas al contratar temporalmente a trabajadores extranjeros.

Regulación y desregulación

Las recientes políticas migratorias de empleo temporal de trabajadores mexicanos en Canadá están basadas en estrategias más generales que pueden explicarse con lo que algunos autores han llamado “gloves-off economy” según argumentan Annette Bernhardt, Heather Boushey, Laura Dresser y Chris Tilly en su estudio de 2008. Dichas políticas y procesos migratorios temporales en el marco del SAWP y del Proyecto Piloto se orientan hacia procesos de regulación de regímenes laborales flexibles que implican la organización del trabajo basándose en el género, la raza, la clase, la etnia, la nacionalidad y el estatus de migración, y de desregulación de los procesos de reclutamiento que conllevará la movilización de instituciones federales y provinciales, reclutadores, agencias privadas canadienses, intermediarios mexicanos y redes sociales. Estas nuevas modalidades de reclutamiento de fuerza laboral latina, caribeña y filipina, entre otras, permitirán que los empleadores canadienses puedan contratar cada vez más a migrantes temporales sin ninguna vigilancia ni control de parte de los gobiernos respectivos. Así, está emergiendo una nueva era de la migración temporal en Canadá, que podría compararse con lo que está ocurriendo también con los migrantes temporales en Estados Unidos.

Los procesos de desregulación del empleo temporal se han fortalecido a partir del Proyecto Piloto. Sin embargo, aún se desconoce el impacto que tendrá dicho proyecto en ambos países. Al parecer, está teniendo tanta importancia que dentro de pocos años el flujo migratorio de mexicanos temporales hacia Canadá que generará será tan importante o más que el flujo de trabajadores migratorios del propio SAWP.

El Proyecto Piloto NOC C y D se ha institucionalizado desde julio de 2004. En 2009 participaron las siguientes provincias: Alberta (51.2 por ciento de los trabajadores), Quebec (16.4 por ciento), Columbia Británica (10.3 por ciento), Ontario (8.4 por ciento), Saskatchewan (4 por ciento), Manitoba (3.1 por ciento), Nueva Escocia (2.1 por ciento), y Nuevo Brunswick, Isla del Príncipe Eduardo, Terranova y Labrador, Nunavut, Territorios del Noroeste y Yukon (4.46 por ciento en conjunto, en orden de importancia). Si en 2006 participaron 12,304 migrantes, en 2009 fueron 30,488 migrantes temporales de distintos países; en síntesis, hubo un incremento de un 40 por ciento, según datos del Ministerio de Recursos Humanos y Desarrollo de Competencias de Canadá.

En el Proyecto Piloto NOC C y D el período de contratación de los migrantes temporales extranjeros es mayor que en el SAWP, pues puede ir de uno hasta dos años. Además, las condiciones de trabajo son distintas ya que el empleador no está obligado a proporcionar vivienda para el trabajador y el estatus temporal del migrante cambia, pero no puede aspirar a vivir permanentemente en Canadá.

La expansión del trabajo temporal para extranjeros en Canadá no se ha visto reflejada en el incremento de la calidad del empleo tanto para los migrantes mexicanos como para los migrantes caribeños, guatemaltecos y filipinos. Por el contrario, las políticas migratorias de regulación del trabajo y de la vida de los trabajadores temporales y las políticas de desregulación de los mecanismos de reclutamiento laboral apuntan a un escenario donde las condiciones de trabajo no se verán mejoradas, en particular en cuanto a bajos salarios, inseguridad laboral, irregularidad del empleo temporal, y estándares de empleo, vivienda y salud. Los sistemas de trabajo temporal se basan en formas flexibles y estrategias del uso del género, la raza, la clase, la etnia, la nacionalidad, el estatus de ciudadanía y la migración para reducir el salario en industrias altamente competitivas como las que participan en el SAWP y el Proyecto Piloto.


Ofelia Becerril es Profesora e investigadora en Antropología en El Colegio de Michoacán en México. Es investigadora principal en el proyecto trinacional “Trabajo transnacional, políticas laborales de género y organización familiar. Mujeres transmigrantes temporales de México a Estados Unidos y Canadá”. Está interesada en las condiciones de trabajo de los trabajadores agrícolas temporales.


blog comments powered by Disqus
 
Comments Policy

Comments displayed in the Disqus forum are not the opinion of FOCAL, but of the commenter. Personal attacks, offensive language, false claims, solicitation and spam are not permitted.

Click "Flag" to report abuse to the moderator.

disqus_logo Privacy Policy

addthis AddThis Privacy Policy